El Comercio Justo empodera a las mujeres y les devuelve su autoestima

Gracias al Comercio Justo las mujeres van recuperando su propia identidad, son dueñas de sus decisiones y recuperan su voz y voto.

<< Ibu Ami, miembro de la cooperativa Koptan Gayo Megah Berseri, está recogiendo café.

 

En los países en vías de desarrollo las mujeres se enfrentan a unas condiciones laborales penosas, para poder cambiar esta realidad no solo se necesita un cambio en los comportamientos sobre el papel de la mujer en la sociedad, sino que se deben ir eliminando las barreras para que se generen más oportunidades justas y equitativas.

A pesar de constituir casi la mitad de la fuerza laboral agrícola en los países en vías de desarrollo y de que Fairtrade apoye y promueva la igualdad de género, solamente un 19 % de los agricultores registrados en Fairtrade son mujeres. 

Por ejemplo, en el cultivo del café, la mayoría de pequeños productores son mujeres entre un 60 y 80 %. Ellas ganan mucho menos que los hombres, además no se les incluye en la toma de decisiones de su comunidad, ni en su cooperativa e incluso ni en su propia casa. 

No solo en la agricultura tienen las mujeres una vida difícil, en el sector textil también soportan unas condiciones inhumanas y peligrosas. Según un informe publicado por la Coordinadora Estatal de Comercio Justo, el 80 % de los trabajadores de este sector son mujeres, suelen trabajar entre 12 a 14 horas diarias cobrando un salario mínimo de 50€ al mes. Además hay que tener en cuenta que por ser mujer cobran aún menos que los hombres, entre un 10 y 50 % menos por el mismo trabajo.

Con el Comercio Justo se produce un punto de inflexión en la vida de las mujeres, pues cuando pertenecen a una cooperativa de Comercio Justo, tienen mayor acceso a información, aprenden de los procesos y reciben entrenamiento por lo que se sienten empoderadas y dueñas de sus vidas. 

 

El cambio que produce el Comercio Justo en las mujeres no solamente se reduce a buenas condiciones de trabajo y un salario digno, también se produce un cambio dentro de ellas. Gracias a este tipo de comercio más justo y equitativo, las mujeres recuperan su autoestima, ven como son capaces de crear productos y cómo estos productos gustan y la gente los compra. 

Las condiciones de trabajo en términos de comercio justo les permite cogerse bajas médicas por enfermedad y las mujeres embarazadas reciben un apoyo especial.

Fairtrade promueve el aumento de la participación de las mujeres en las cooperativas, cuando aumenta su influencia existe un notable incremento en los ingresos, por lo que cuanto más participan mejores resultados de productividad para la cooperativa. 

No debemos olvidar que el sexto principio de Comercio Justo de la Organización Mundial de Comercio Justo (WFTO) defiende la equidad de género: "El compromiso a la no discriminación, equidad de género y empoderamiento económico de la mujer, y libertad de asociación." El Comercio Justo no discrimina en contratar, remunerar, dar acceso a entrenamiento, promocionar, terminación o jubilación según la raza, casta, nacionalidad, religión, discapacidad, género, orientación sexual, afiliación política, afiliación sindical, estado del VIH o edad.”

Las organizaciones y cooperativas dentro de la WFTO aseguran que tanto hombres como mujeres puedan convertirse en miembros activos de la organización y tener posiciones de liderazgo. Además reciben el mismo salario por el mismo trabajo, también reciben las necesidades de salud y de seguridad especiales para las mujeres embarazadas y las madres en periodo de lactancia. 

 

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