Valvanera Ulargui - Oficina Española de Cambio Climático

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“En las dos últimas noches de negociación más que miedo al no acuerdo había miedo a un acuerdo muy descafeinado”

En 2001 y mediante Real Decreto se creó la Oficina Española de Cambio Climático (OECC) como órgano colegiado dependiente de la Dirección General de Calidad y Evaluación Ambiental del Ministerio de Medio Ambiente para desarrollar las políticas relacionadas con el cambio climático. A pesar de los elogios con que fueron recibidos los acuerdos de la COP21 de París, la directora de la OECC, Valvanera Ulargui, nos cuenta cómo fueron los intensos días de negociación hasta llegar al acuerdo del día 12 de diciembre de 2015.

 

-Directora, ya conocimos el documento surgido de la COP21 pero, ¿podría resumirnos cómo fueron los intensos días de negociación que llevaron a la aprobación del acuerdo de París?

Tengo que reconocer que ha sido una COP que desde el principio estuvo muy bien gestionada por la presidencia francesa. El impulso con el que comenzó el mismo día 30 de noviembre ya presagiaba que de París iba a salir un acuerdo. La voluntad política estaba clara y el ambiente que hubo esos días fue positivo, amigable y de conciliación, sobre todo por los pesos más pesados como Estados Unidos, China, y la Unión Europea (UE). Hay que reconocer que en la UE siempre hemos tenido una posición de líder, legitimada por todas las políticas que hemos implementado ya en materia de cambio climático. Cumplimos con el Protocolo de Kioto, además hemos demostrado que se puede crecer y desacoplar las emisiones, y eso es un mensaje fuerte. Llegamos a las negociaciones de París con una posición muy ambiciosa que mantuvimos hasta el final. Aunque por el camino tuvimos que ceder algo para llegar a un acuerdo realmente equilibrado.

La semana técnica fue mucho más floja y se avanzó muy poco en el texto de negociación. Las grandes cuestiones políticas, que eran la ambición del acuerdo, la diferenciación, la financiación, y la adaptación estuvieron encima de la mesa constantemente; pero era muy difícil avanzar en ciertos textos sino se iban desbloqueando los grandes enigmas políticos. También es verdad que no fue una semana como en Copenhague, porque en esta Cumbre en la semana técnica no se trabajó. Aquí se socializó desde el principio el texto y se avanzó en algunas cuestiones que no eran políticas.

Cuando el sábado se presentó el acuerdo a la COP, antes la presidencia francesa había tomado las riendas construyendo la semana política con todas las lecciones emanadas de las anteriores COP, algo que fue realmente positivo. Replicaron el modelo de Cancún que resultó muy bien y el de Durban. Así crearon el Comité de París, se trataba de un plenario conjunto donde todos los días, todos los países nos reuníamos presididos por Laurent Fabius para conocer lo que se había avanzado en las diferentes cuestiones ministeriales. Los temas políticos que se consideraban importantes y aquellos que podían tener cierto bloqueo, se encargaron a parejas de ministros de diferentes países. E incluso se fue más allá. Los franceses integraron a aquellos ministros que realmente tenían posiciones más extremas para conseguir el acuerdo de París en la toma de decisiones de este proceso. Así teníamos a Venezuela gestionando toda la parte del preámbulo con los temas de derechos humanos y los derechos de la madre tierra. Con esta medida se consiguió involucrarles en el proceso con transparencia total y absoluta, algo muy importante para 196 países que se sientan y quieren enterarse de todo. Esa confianza y esa tranquilidad generaron un ambiente bastante positivo.

-¿Qué sucedió durante las dos últimas noches de negociación?

A mitad de semana se presentó un texto que a la UE nos desilusionó bastante porque estaba poco equilibrado, era poco ambicioso y no se agarraba con una gobernanza clara. Transmitimos a Fabius que realmente había que trabajar en los temas de ambición y en los temas de reducción y compromiso de emisiones. La noche del miércoles y la noche del jueves de la segunda semana, fueron brutales y las pasamos en vela. Trabajamos cada uno de los temas del texto con Fabius a la cabeza, el comisario Cañete, que tuvo un papel muy proactivo en todos lo sentidos y se consiguieron desbloquear algunos de los temas.

China no quería el objetivo cuantificado de reducciones ni una agenda cuantificada para seguir este objetivo, que es lo que al final se ha recogido en el Acuerdo como objetivo global. Conseguimos desbloquearlo creando una coalición de la ambición muy potente que lideró la UE con los países insulares, muy vulnerables al cambio climático, unos 107 países, aquí se unieron Estados Unidos y las naciones que trabajan con este país en los procesos de negociación. Entre todos crearon una presión hacia China que de otra forma era imposible enfrentarse.

China consiguió aceptar los 2 ºC y el 1.5 ºC, objetivo de este acuerdo, a cambio de cierta flexibilidad ante el mecanismo de transparencia único. Uno de los granes logros de París ha sido tener un único mecanismo donde todos midamos las emisiones de CO2 de una misma manera y reportemos de una misma forma cómo estamos midiendo esas emisiones. Este fue realmente el núcleo clave del acuerdo de París y una de las grandes demandas de Estados Unidos. China consiguió tener 5 años para ponerse al día en estas obligaciones. Asimismo, para el resto de países en desarrollo que no posee los recursos para tener un sistema de inventario como el europeo, se ha creado un comité específico de capacitación con una financiación específica sólo para financiar los procesos del mecanismo de transparencia. Esto contentó a los americanos, a los chinos y se desbloqueó la parte de diferenciación política que tantos años hemos acarreado en las negociaciones de cambio climático.

Recordemos que la Convención Marco y el Protocolo de Kioto reflejaban el mundo antiguo por decirlo de alguna forma. La realidad actual no responde ni mucho menos a la realidad anterior donde nos dividíamos en países desarrollados y países en desarrollo y donde sólo tenían obligaciones de reducción, financiación e información los países desarrollados. La diferenciación conseguimos desdibujarla y adaptarla. París es el primer acuerdo internacional ambicioso, global y también moderno. Responde a la situación geopolítica y económica actual e intuye la que podamos tener dentro de unos años. El mecanismo de ambición cada 5 años prevé sentarnos todos juntos, revisar nuestros compromisos y aumentarlos siempre al alza. Así países como China e India tendrán las obligaciones de unos planes de desarrollo que apoyen la descarbonización de sus economías. Todo ese proceso político se consiguió desbloquear con el trabajo de las dos últimas noches.

En París China consiguió lo que quería, nosotros nuestros 2 ºC y 1.5 ºC y el mecanismo de revisión quinquenal por el que tanto luchó la UE, fundamental para mantener la ambición del proceso y que no se quedase obsoleto al siguiente día de entrar en vigor. Conseguimos también tener un mecanismo de transparencia único para Estados Unidos y la UE, sin duda uno de los grandes temas a recoger en este acuerdo y desdibujar aquello que obligaba a ciertas cosas a unos países y a otros con ciertas flexibilidades para los países menos desarrollados, que no van a tener ninguna de estas obligaciones sino reciben la financiación adecuada para ponerlos encima de la mesa. Por eso las economías emergentes están a igualdad de exigencia que los países desarrollados.

-¿Se conseguirán los 2 ºC?

Vamos hacia una economía baja en emisiones. París pone un poco de orden a todo el proceso de cambio que se está viviendo y que necesita de una guía para continuar por el buen camino. Ahora tenemos un reto impresionante para aplicar lo que hemos puesto sobre la mesa. Una transición ordenada donde las fuentes de energía jugarán un papel importante para conseguir una meta clara: alcanzar los 2 ºC y el 1.5 ºC. Nos hemos comprometido para tener una neutralidad climática en todo el Planeta para mediados de siglo. Con los planes que tienen ahora mismo los 188 gobiernos que los hemos publicado nos alejamos del objetivo de París porque estamos casi en 3.1 ºC. Para llegar a los 2 o al 1.5 ºC hay una brecha que tenemos que cubrir. Por otra parte sino tuviésemos los planes nacionales ya estaríamos en los 5 ºC. Hemos ganado 2 ºC y llegar a los 1.5 o 2 ºC se conseguirá con tecnología, innovación y con un mercado financiero que apueste por este tipo de transición energética de una manera creíble. Al final el cambio climático como orientador de por dónde tienen que ir las políticas es importante, pero si cada uno de los sectores no asume la variable del cambio climático en su planificación y en sus modelos de desarrollo a corto y largo plazo no vamos a conseguirlo. Pero eso poco a poco.

El acuerdo ha salido favorecido al alza. Aunque la Unión Europea, como siempre, quería más. Pero el proceso ha quedado claro y ha dado seguridad al cumplimiento de lo que poníamos en la mesa. En las dos últimas noches de negociación más que miedo al no acuerdo había miedo a un acuerdo muy descafeinado.

-Desde la Oficina de Cambio Climático, ¿podría destacarnos las principales acciones que se van a llevar a cabo para cumplir los acuerdos de la COP21 y las herramientas que se van a manejar?

El primer paso, en el marco de la UE, pasa por desarrollar los dos instrumentos básicos que van a dar respuesta a cómo vamos a confirmar el objeto del menos 40 % en el marco del 20-30, que es lo que hemos puesto sobre la mesa en el acuerdo de París. Tenemos la reforma de la Directiva en el Comercio de Emisiones, donde estamos trabajando ya en una posición interna para ir a negociar. La siguiente herramienta legislativa es la decisión del reparto de esfuerzo de sectores difusos, recordemos la cifra del menos 30 % del objetivo a repartir entre todos los sectores difusos entre los estados miembros. España está preparando su posición de negociación por los criterios que se van a adaptar para repartir ese menos 30 %, ya que le corresponderá alrededor de un menos 28 % de objetivo de reducción. Para poder substanciar estos acuerdos contamos con herramientas que ya hemos puesto en marcha como la Hoja de Ruta, con medidas para cumplir ese objetivo que en un principio era para el 2020 pero que España tiene que empezar a aplicar esas medidas desde ya para conseguir el objetivo 20-30, porque va a ser más costoeficiente y así rentabilizar más las inversiones.

En la Oficina estamos trabajando también en un marco general nacional para una Ley de Cambio Climático donde podamos integrar los objetivos que hemos asumido a nivel comunitario y europeo. Interiorizar las herramientas y medidas para poner en marcha esa Hoja de Ruta y cumplir los objetivos con instrumentos fiscales, incentivos y subvenciones. Es un marco ambicioso porque el 20-30 para España conllevará un esfuerzo importante.

A todo ello se unen las herramientas que han tenido éxito en los últimos años como son los Proyecto Clima o el Registro de Huella de Carbono entre otros, que van a seguir encima de la mesa porque han dado muy buenos resultados, sobre todo en colaboración con el sector privado, que se ha convertido en un aliado fundamental para conseguir reducir todo el potencial que tenemos por delante.

-¿Sobre qué instituciones hay que insistir más para cumplir los objetivos de no superar los 2 ºC?

Aquí aliados somos todos. No sobra nadie. La colaboración entre las distintas administraciones es clave también. Todos los proyectos que podamos impulsar en los ayuntamientos para reducir la contaminación van a ser fundamentales. La tecnología y la innovación vendrán de la mano del sector privado, por eso necesitamos la colaboración con este sector. Si no tenemos herramientas, conocimiento y tecnología va a ser complicado cumplir con esos objetivos. También es muy importante la sociedad civil. Creo que todos tenemos algo que aportar en la lucha contra el cambio climático. Es verdad que es un mensaje que a veces suena un poco rimbombante pero cuando hablamos de eficiencia energética lo hacemos para nuestros hogares, para los coches. Son mensajes que se tienen que trasladar de una forma inmediata. Debemos pensar en apagar la luz, no malgastar el agua, coger el transporte público, porque sino no lo vamos a conseguir. Podemos tener una reglamentación sobre el cambio climático maravillosa en la que se ha comprometido al Ministerio de Industria y a los Ayuntamientos que si el ciudadano de a pie no sigue estas pautas no podremos cumplir los temas de eficiencia energética y transporte, uno de los grandes campos donde España tiene mucho recorrido todavía.

-¿Cómo recibirán las distintas Administraciones españolas las normativas, decisiones y recomendaciones emanadas de la Oficina de Cambio Climático? ¿Quién está más reacio?

Todos tenemos nuestras cuotas de responsabilidad. La respuesta tiene que ser conjunta. La sensibilización hacia el cambio climático es un tema arduo y hay que interiorizarlo con el esfuerzo de todos, principalmente por los Gobiernos, que somos los responsables también de los objetivos a los que nos hemos comprometido y los que debemos establecer las políticas e incentivos necesarios para ayudar tanto a empresas como a ciudadanos a esta tarea común. La sensibilización ha ganado muchísimo en los últimos años. Nosotros desde nuestra oficina y con el CENAM de la mano, estamos trabajando en estos temas desde hace más de 14 años.

Con respecto al sector empresarial, te dejaría impresionado la presión que muchas veces recibimos por nuestras empresas, que son líderes en todas estas tecnologías y que nos empujan a que vayamos por este camino. En un periodo muy corto de tiempo tenemos más de 200 empresas especializadas en huella de carbono, algunas de ellas líderes en tecnologías de cambio climático, que están apoyando con mensajes muy positivos. Con lo cual las reacciones son positivas y rápidas. La tecnología integrada en las empresas desaladoras o las de eficiencia energética, las renovables que están fuera y que están enseñando realmente al resto del mundo la curva de aprendizaje que hemos hecho en este país con las gestiones positivas y las negativas, pero que realmente van por delante de la administración y que presionan a la administración para que sigamos trabajando en esta línea. También hemos encontrado al Grupo de Crecimiento Verde, conjunto de empresas en el que participan las grandes compañías del IBEX 35. Igualmente tenemos una campaña para pymes que es fundamental porque hay que bajar a todos los niveles.

Estamos en un momento muy dulce que hay que aprovecharlo. Debemos sustentarlo con unas políticas ambiciosas, aliándonos con todos los sectores y administraciones potentes para facilitar este camino y poder sacarle el máximo rendimiento en cuanto a cobeneficios de toda índole que nos lleva aparejados el cambio climático.

-¿Dónde están encontrando más dificultades?

Dificultades, dificultades existen siempre pero no podemos parar. Hay temas en los que tenemos que poner más esfuerzo, no porque sean difíciles sino porque los retos son más importantes. También debemos integrar los beneficios sociales, sobre todo en temas de empleo y de crecimiento económico en las políticas medioambientales. Tenemos que ayudar a que las personas y las empresas vean el reto del cambio climático como una oportunidad y no como una carga. El mensaje es positivo y los cobeneficios que lleva aparejado para todos los sectores es un reto y es complicado interiorizarlo; pero creo que los resultados que estamos teniendo últimamente son muy positivos y son buenas noticias.

-¿Está lo suficientemente formada la ciudadanía para asumir estas decisiones?

La capacitación de todos es muy importante y el ejemplo del vecino es muy importante también porque al final nos contagiamos de las buenas experiencias. Nosotros lanzamos una campaña que tenía como objetivo cuantificado conseguir un millón de compromisos por el clima y llevarlo a la COP de París. Lo hemos hecho de la mano de ECODES que son unos socios fantásticos. Conseguimos el millón de compromisos y lo sobrepasamos. Lo que realmente aprendimos de la campaña, a parte del trabajo con ECODES, ha sido la cantidad de ideas nuevas que hemos conseguido aprender. Los compromisos te daban idea y luz para un montón de acciones que no se te ocurren y que no cuestan nada ponerlas en práctica. Todos estos compromisos hay que ponerlos en valor y hay que contagiar el espíritu de comprometerte en las pequeñas acciones cotidianas. Por eso haremos campañas importantes también con las universidades, los profesionales del negocio. Gente que realmente esté pensando en qué futuro quiere para los próximos años. Que tengan ideas frescas, que innoven y apliquen las nuevas tecnologías y que aprovechen todo el potencial que existe con las redes sociales para conseguir nuevas aplicaciones y enriquecer ese listado de compromisos por el clima.

Como decía antes estamos en un momento dulce que hay que aprovechar, pero sobre todo hay que seguir. Ha pasado París, hay que aplicarlo, tenemos el reto. Realmente ahora se han puesto las bases para conseguir esa descarbonización de la economía, que llevará su tiempo, que tendrá que ser ordenada, donde las fuentes de energía van a tener un papel importante y por supuesto los ciudadanos también. Estamos dando los pasos para una nueva transformación del modelo energético global. Se trata de algo que debemos aprovechar.

 

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