Devolver a los ríos su soberanía

Nuestro valioso patrimonio fluvial ha sido ocupado con campos de cultivo, puentes, presas, azudes, industrias y urbanizaciones sin respetar las normas de convivencia con las que aprovechar de forma sostenible sus aguas.

<< Impactos ambientales. Campos inundados en la provincia de Zaragoza.

 

La última crecida del constreñido río Ebro, como hace dos años sucedió con el río Danubio, ha puesto de nuevo el punto de vista en la restauración fluvial. Hay que defender la soberanía de los ríos sobre su cauce, trabajar con ellos y no contra ellos, contando siempre con los técnicos, los científicos e integrando en los proyectos a los ciudadanos ribereños para que lo vean como algo también suyo y participen en los proyectos de restauración.

Según la oficina de la Unión Europea entre 1998 y 2004, Europa sufrió más de 100 inundaciones importantes que causaron unos 700 muertos y obligaron al desplazamiento de alrededor de medio millón de personas, ocasionando unas pérdidas económicas, cubiertas por seguros de por lo menos 25.000 millones de euros. Las inundaciones son un fenómeno natural que no puede evitarse. Sin embargo, su probabilidad y sus efectos se ven incrementados por causa de la actividad humana. Los riesgos de inundación y la importancia de los daños por ellas ocasionados van a aumentar en el futuro, debido principalmente al cambio climático, a la inadecuada gestión de los ríos, a la edificación de construcciones en las zonas inundables y al ascenso del número de personas y de bienes presentes en esas zonas.

Un suceso que, además de los daños económicos y sociales, puede tener impactos ambientales muy severos. Por ello se hace más necesario y urgente tomar las medidas adecuadas para reducir estos impactos negativos, porque las inundaciones seguirán produciéndose como fenómeno natural que son y aumentando como consecuencia del cambio climático, donde entraría con fuerza la restauración fluvial.

Entre 1998 y 2004, Europa sufrió más de 100 inundaciones importantes que causaron unos 700 muertos.

Se hacía necesario un cambio en la mentalidad con la que hasta ahora se gestionaba el riesgo de inundación, de la adaptación del río y su llanura de inundación a las necesidades de la sociedad. Había que encontrar opciones más en consonancia con la recuperación de los procesos que caracterizan la dinámica natural de los ríos y medidas para mejorar el estado hidromorfológico, restaurar la conectividad y reducir el impacto de inundaciones.

Bart Fokkens, presidente del Centro Europeo para la Restauración de los Ríos (ECRR), destacó en el I Congreso Ibérico de Restauración Fluvial la conexión que existe entre la restauración ecológica de los ríos y la prevención de inundaciones, así como la oportunidad que en el ámbito de la UE supone la aplicación coordinada de las directivas Marco del Agua y de la Directiva de Inundaciones en el marco de la planificación y gestión integrada de las cuencas, con especial atención a aquellas compartidas por más de un estado y a la participación pública en todo el proceso de elaboración de los planes.

Diversidad de cauces. Río Lot en Midi-Pyrénées.

Fokkens, citando la “Declaración sobre restauración de ríos de Lelystad”, comentó que en los últimos 10-15 años se observa un aprendizaje creciente como resultado de los proyectos de restauración de ríos. Existe un progresivo aumento en la toma de conciencia y en el conocimiento por parte de todos los interesados, así como la necesidad de nuevos enfoques que pasan por el desarrollo de nuevas políticas nacionales, la consideración de las diferencias regionales en Europa, y la concienciación creciente de las oportunidades y beneficios relacionados con la restauración fluvial.

Definición

Fernando Magdaleno Mas, en el documento “Principios y técnicas de restauración fluvial”, del Centro de Estudios y Experimentación de Obras Pública (CEDEX), citando a la Sociedad para la Restauración Ecológica (SER), sociedad creada para promover la restauración ecológica como medio de sostener la diversidad de la vida en la Tierra y volver a establecer una relación ecológicamente sana entre la naturaleza y la cultura, define la restauración fluvial como “el proceso encaminado a la recuperación de la integridad ecológica del medio, sobre la base de la variabilidad propia de estas zonas, en términos de biodiversidad y procesos y funciones ecológicas, en un contexto regional histórico, en el que se tengan en cuenta también los usos tradicionales sostenibles”.

Magdaleno recoge que “junto a este concepto de restauración, existen otros términos, como rehabilitación, recuperación, mitigación o acondicionamiento, que poco tienen que ver con el objetivo y metodología de la restauración, pero que aún se usan de manera generalizada para designar distintas actuaciones realizadas en los cauces o en su entorno. Así por ejemplo, la rehabilitación no comprende necesariamente el reestablecimiento de las condiciones anteriores a la degradación, sino que se dirige más bien al establecimiento de escenarios capaces de albergar los sistemas ecológicos naturales. La mejora y acondicionamiento incluyen una serie de actividades dirigidas a modificar la capacidad biofísica de un ecosistema, de forma que el ecosistema resultante es diferente al que existía con anterioridad a la recuperación”.

De esta forma, el autor coincide con otros científicos y técnicos, al asegurar que “no se puede hablar por tanto de restauración en aquellos casos en los que la actuación vaya encaminada a generar usos distintos, con un objetivo básicamente antrópico”.

La restauración puede comprender, a la vista de lo anterior, tres niveles de intervención. Por una parte, la no intervención, en aquellas ocasiones en que la simple eliminación de las causas de degradación es suficiente para conseguir una rápida recuperación de las condiciones originales del medio fluvial, y en las que una mayor intervención en el cauce puede ser incluso negativa para la evolución del sistema. La segunda posibilidad es la intervención parcial, como asistencia a la recuperación de las funciones y estructura del ecosistema. Finalmente, la última opción es el manejo completo del sistema, actuando de forma sustancial, en los casos en los que la capacidad de auto-recuperación del ecosistema no es suficiente para alcanzar la estructura y dinámica naturales.

Principales dificultades

Según el Centro Ibérico de Restauración Fluvial (CIREF), la auténtica restauración resulta, en muchas ocasiones, imposible, ya que los ríos, torrentes, barrancos y ramblas sufren numerosas presiones e impactos en toda su cuenca, la mayor parte de las cuales son de muy compleja eliminación. Si fuera posible eliminar todos esos impactos, la restauración fluvial podría desarrollarse de manera rápida y efectiva.

Las inundaciones son un fenómeno natural que no puede evitarse. Sin embargo, su probabilidad y sus efectos se ven incrementados por causa de la actividad humana.

Los expertos del CIREF destacan que las principales dificultades para restaurar ríos derivan, por tanto, de la enorme complejidad de los sistemas fluviales, de la imposibilidad de restaurar grandes impactos, de la falta de antecedentes (en nuestro país y en ámbitos mediterráneos) que puedan servir como modelo, y de las enormes inercias sociales, políticas y administrativas existentes, que impiden, en la práctica, la restauración de la dinámica fluvial.

A estos inconvenientes se añadirían la presión temporal con que se desarrollan muchas actividades de restauración o rehabilitación, delimitadas por los períodos legislativos. La práctica de la restauración avanza a mayor velocidad que su línea teórica, ya que ésta constituye una línea científica relativamente joven. Además, para la restauración fluvial es necesaria la aplicación de numerosos conocimientos procedentes de variadas disciplinas.

Estas consideraciones se deben tener muy en cuenta, denuncian desde el CIREF, porque se puede favorecer la promoción de inadecuados acercamientos a la mejora de los cauces. Nunca puede ser una estrategia para la obtención de beneficios económicos y políticos, con actuaciones contrarias a los fines ambientales.

Congreso base

El I Congreso Ibérico de Restauración fluvial, supuso un antes y un después, en esta actividad, donde los más de 350 asistentes, nacionales e internacionales, analizaron diferentes herramientas y experiencias para compatibilizar y recuperar el estado ecológico de los ríos y a la vez paliar los efectos negativos de las inundaciones.

En este foro se pudo conocer lo que se está haciendo en otros países. Así, desde Estados Unidos, Mark Briggs expuso que todos los ríos del suroeste de los EE.UU. y el norte de México han experimentado algún grado de deterioro ecológico en el último siglo. Los esfuerzos para restaurar los ríos en esta región se han incrementado de manera exponencial en los últimos 25 años. Sin embargo, reconoció que existe muy poca documentación para describir o validar las mejores prácticas de gestión para alcanzar los objetivos de los proyectos de restauración.

Todos los expertos consultados destacan que es preciso integrar la restauración en los diferentes planes sectoriales y de gestión de los recursos naturales.

Anders Iversen, de Noruega, presentó experiencias y ejemplos de restauración fluvial en su país, donde el clima es frío y abunda el agua. La experiencia de Noruega sugiere que se debe combinar la idea de restauración integral y ecológica con un alto nivel de participación local, para así tener el apoyo de esta población local, aprovechando las oportunidades que surgen para hacer una restauración.

La Dra. Sigrun Rodhe, de Suiza, dijo que la principal medida que se está realizando en Suiza es el “river widening” que equivale a aumentar la anchura de los ríos, rehabilitando parte de su geomorfología fluvial, recuperando parcialmente ríos trenzados en pequeños tramos, donde vuelven a verse playas de gravas, acarreos, etc. y donde la población puede volver al río, gracias a la corrección de los fenómenos de incisión y erosión del lecho.

Aplicar el conocimiento

Estos y otros ejemplos desarrollados en numerosos países, supusieron un impulso para los expertos reunidos en León y en los diferentes encuentros celebrados hasta ahora y han servido para anunciar que no se debe renunciar de antemano a la restauración fluvial por sus dificultades. Por eso desde el CIREF nos recuerdan que puede ser factible y viable en tramos afectados sólo por impactos locales. Por tanto, deben seguir diseñándose, incluso aunque se presuman muchas dificultades, propuestas y programas de restauración, que pueden más adelante reconvertirse en procesos de rehabilitación, si las circunstancias así lo exigen.

De este modo todos los expertos consultados destacan que es preciso integrar la restauración en los diferentes planes sectoriales y de gestión de los recursos naturales. Ésta nunca puede hacerse depender de presupuestos económicos que respondan a plazos cortos de tiempo ya que, si se habla de restauración o de rehabilitación, siempre supondrá un proceso generalmente muy largo, que requiere un seguimiento científico y cuya conclusión no puede ser prevista ni certificada. Además, en este proceso es muy necesaria la formación técnica y científica y, ante la fuerte demanda profesional que puede preverse, se hace necesario consolidar currículos formativos en educación superior.

Como recogió Mónica Aparicio, del MAGRAMA, en las conclusiones del I Congreso de Restauración Fluvial, en este encuentro se presentó una enorme variedad de líneas de restauración y se pudo constatar la impresionante diversidad fluvial peninsular. “Ello abre un futuro científico y profesional muy esperanzador, donde nuestro valioso patrimonio fluvial puede convertirse en auténtico campo de experimentación para el desarrollo teórico y práctico de la restauración aplicable a toda Europa”.

También, como sucede con otros aspectos relacionados con la intervención en la Naturaleza, es fundamental la educación ambiental de la sociedad sobre el funcionamiento de los sistemas fluviales así como los beneficios y objetivos de los procesos recuperadores.

En este sentido, según Alfredo Ollero Ojeda, presidente del Centro Ibérico de Restauración Fluvial, “para que en el futuro pueda ser efectiva la restauración fluvial hay que comenzar luchando por un cambio de mentalidad en la sociedad. Es necesario desaprender muchas ideas obsoletas y cambiar muchas actitudes y sensibilidades, y para ello es imprescindible la herramienta de la educación ambiental. Hay que tener en cuenta que la correcta restauración está muy alejada de las habituales demandas sociales, por lo que es perentoria una intensiva labor pedagógica y de participación, lo cual ha sido puesto de relieve en numerosos foros estatales e internacionales”.

Por lo que respecta a los ríos, Ollero insiste en que “se ha avanzado mucho en la última década gracias a un creciente número de actividades que han sensibilizado a muchas personas. Sin embargo, en el contexto global de la sociedad la repercusión es mínima, quizás porque no se ha podido llegar ni a la educación reglada básica ni a los medios de comunicación de mayor uso. En consecuencia, esta buena práctica se plantea como una acción permanente que debe incrementarse y expandirse progresivamente. Constituye la base y un paso necesario de cualquier programa de restauración fluvial”.

En restauración fluvial este principio adquiere todavía más relevancia, puesto que desde siempre los sistemas fluviales han sido ejes de comunicación entre núcleos habitados, fuente de recursos y motivo de conflictos por su ocupación y uso. “Si se pretende restaurar o rehabilitar un tramo fluvial ha de lograrse que quien vive o disfruta del territorio vertebrado por el río sienta como suyo el proyecto y participe”, recalcan los expertos del CIREF.

La restauración es, finalmente, un objetivo a largo plazo, con costos técnicos, sociales y económicos, por lo que se requerirá que una vez finalizada la ejecución de las correspondientes obras, siga habiendo implicación pública activa en su seguimiento, conservación y mantenimiento.

 

Conclusiones del I Congreso Ibérico de Restauración Fluvial

-La restauración fluvial requiere enfoques integrados, ecosistémicos, a escala de cuenca, asociándose a objetivos de buen estado ecológico, equilibrio morfodinámico, geodiversidad, biodiversidad, lucha contra invasoras, mitigación de riesgos, planificación hidrológica y ordenación del territorio.

-Es clara la diferencia entre la auténtica restauración y la rehabilitación.

-Existe consenso en las principales claves de la restauración fluvial.

-Todavía persisten enfoques tradicionales que priorizan la estabilización fluvial en vez de promover la dinámica y los procesos fluviales.

-Es necesario mantener y enriquecer este debate en el futuro y considerar que habría que ir adaptando los procesos de restauración a los del cambio climático.

-Es fundamental la interdisciplinariedad en la restauración, así como una continua puesta en común de los conocimientos científicos y técnicos sobre restauración fluvial.

-La participación pública es imprescindible en los proyectos, debiendo servir además como instrumento de educación y cambio social.

-En los últimos años destaca el número de demoliciones de barreras transversales.

-Existen suficientes, aunque mejorables, instrumentos normativos de gestión del dominio público hidráulico y de los espacios y ecosistemas fluviales asociados.

-La bioingeniería ha tenido un destacable desarrollo técnico en los últimos años y se ejecuta con creciente cuidado e integración con el ecosistema fluvial.

-Existen limitaciones legales, técnicas y económicas para la restauración.

-Es necesario seguir trabajando para reducir o superar las limitaciones, y buscar oportunidades de financiación.

-Se abre un futuro científico y profesional muy esperanzador.

 

Luis Guijarro

Equipo y patrocinadores