La fábrica de preguntas. Red de Huertos Urbanos de Madrid.

La Red de Huertos Urbanos Comunitarios de Madrid (RHUCM) está de enhorabuena porque  el Ayuntamiento de la capital acaba de aprobar los pliegos para licitar la cesión de 15 parcelas. Una petición muy reivindicada por esta red que tiene 40 huertos urbanos distribuidos por toda la ciudad.

La red se creó en enero de 2011 como un movimiento ciudadano para promover la existencia de estas áreas verdes, basadas en los principios de la agricultura ecológica y bajo los valores de mantener los bienes comunes, el vínculo del hombre con la naturaleza y para realizar pequeñas acciones que pueden cambiar el mundo.

Pablo Llobera, uno de los portavoces de la RHUCM, comenta que “teníamos que recuperar los valores tradicionales de vinculación con la tierra y la naturaleza, porque buena parte del origen de la crisis que estamos padeciendo se debe a nuestro insensato, temerario e irresponsable alejamiento de la naturaleza, a la rotura de nuestros vínculos con lo natural. Formamos, querámoslo o no, parte indisociable de la naturaleza. Tenemos que ser capaces de insertar la economía en la sociedad (sociosfera) y ésta en la naturaleza (biosfera) y no al revés, como se ha hecho hasta ahora con los dramáticos resultados conocidos”.

Todos los huertos de esta red son comunitarios y no tienen actividad mercantil. Se autogestionan solos y promueven los principios de la agroecología y la agricultura de proximidad. Funcionan de forma asamblearia, horizontal e “informal”. Disponen de una red online donde aparecen las noticias y una vez al mes se reúnen en un huerto de forma aleatoria. A la reunión acuden dos personas de cada uno de los 40 huertos. Allí comentan el día a día de las parcelas, apoyan a los nuevos y realizan trueque de plantas semillas y conocimiento.

Abriendo puertas

Comenta Llobera que no son cuantitativamente importantes pero que “la gente nos ve con simpatía y les lanzamos continuamente órdagos para que saquen lo mejor de sí mismos. Por eso se acercan a nosotros para regalarnos semillas y algunas veces nos traen a sus hijos porque están parados y aquí pueden ocupar mucho de su tiempo libre. Los huertos de la Red están para abrir puertas no para cerrarlas. Son espacios abiertos que buscan integrar a las personas porque pensamos que el espacio público, cuando es gestionado por los propios vecinos, genera hospitalidad”.

Teníamos que recuperar los valores tradicionales de vinculación la naturaleza, porque buena parte del origen de la crisis que padecemos se debe a la rotura de nuestros vínculos con lo natural.

La creación de empleo la tocan de soslayo porque no realizan transacciones económicas. Si que han comprobado que cuando la gente se junta para cultivar, inevitablemente, se preguntan por el origen de los alimentos y cuando lo aprenden, lógicamente, deciden hasta comer más sano. Algunos llegan a dar un salto a los grupos de consumo porque se organizan, crean estos grupos y hablan con los productores, por ejemplo de la Vega del Tajuña, para comercializar sus productos en los grupos de consumo. “Crean un puente entre la ciudad y el campo y estos vecinos consiguen que el productor comercialice sus hortalizas, según los dictados de la agricultura de proximidad”.

Tomando decisiones. Asamblea de la Red en el Huerto Aliseda 18 (Madrid).


Los más cercano que tienen a la creación de empleo, según Llobera, “es que los huertos urbanos somos como un escaparate. Nos encantaría que algunos de los que pasan por aquí, con el discurrir de los años, terminen cultivando su propia huerta en una vega próxima a la ciudad. De lo que más orgullosos estamos es que si la gente para venir usa por primera vez la bicicleta o termina creando huertos de consumo, eso nos alegra, porque la hortaliza que obtienen a veces es testimonial. Lo más bonito, como sucede siempre en la educación ambiental, es lo intangible: Nos sentimos muy satisfechos por contribuir a dignificar la vida rural porque la gente piensa que hoy todo lo hacen las máquinas”.

Crecimiento Natural. Las paredes verticales sirven de para que la huerta del Campo de la Cebada, se expanda.

 

Desde RHUCM demandan que los barrios deben crear sitios para reconquistar el espacio público. El vecino se ha olvidado de que la ciudad es suya, que tiene el derecho a hacerla y el deber de reclamarla. Los mediterráneos van un poco detrás de los anglosajones que han integrado la palabra huerto y jardín en una sola: Garden. Con ello han conseguido compatibilizar la estética con la producción y reclaman que aquí se debería hacer igual, inventando y popularizando los “huertos-jardínes” para sus ciudades.
 

En la Red piensan que una vez regularizados los 15 huertos, y se resuelva quien se hace cargo del pago del consumo de agua, los otros 25 podrían entrar en una especie de limbo y terminar legalizándose también. Desean que la gente se vaya sumando a estos huertos comunitarios. “Que nos miren con otros ojos, y cuando lo hagan que nos vean como viveros de transformación ecológica. Queremos convertirnos en espacios urbanos consolidados y dejar de ser una noticia anecdótica”.

 

Huertos Escolares Ecológicos de Madrid

Se trata de una experiencia que comienza en 2005, cuando el Área de Medio Ambiente y Servicios a la Ciudad del Ayuntamiento de Madrid ofreció a los centros docentes del Municipio de la capital un Programa Educativo para favorecer la puesta en práctica de los principios de sostenibilidad, al que denominaron “Educar Hoy por un Madrid más sostenible”. Se comenzó con 5 centros y actualmente son ya 121. Un programa por el que ya han pasado más de 40 mil alumnos y más de 300 profesores.

Los centros educativos contaron desde entonces con el apoyo pedagógico de equipos técnicos de empresas especializadas, bajo la dirección facultativa de técnicos municipales y contando además con la colaboración de aquellos otros servicios municipales actores directos de la gestión medioambiental de la ciudad de Madrid.

El proyecto se planteó con el objetivo de reactivar los huertos escolares surgidos en los años 90 que se encontraban en situación de abandono. Se trata de un proyecto a dos años. El primero se dedica básicamente a la instalación de la infraestructura básica del huerto teniendo en cuenta las necesidades. El segundo año es de consolidación y dinamización. A partir de aquí se pasa a la fase denominada “de seguimiento” y al final de curso se presenta una memoria y se procede a la evaluación de la actividad del huerto.

Al ser un Proyecto Educativo se ayuda al crecimiento de huertos y jardines ecológicos en Centros Escolares. Para ello se aporta a estos centros herramientas y materiales para el trabajo en los huertos y jardines, así como ayuda en las labores básicas de preparación del terreno, asesoramiento técnico, programación de alternativas de cultivos, formación y asesoría en técnicas hortícolas y de jardinería, realizándose dos talleres anuales para alumnos y unas jornadas de formación directa para el profesorado.

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