EDITORIAL

Acostumbrados, como estamos, a esas imágenes que relacionan los problemas de acceso al agua potable y al saneamiento con regiones áridas o semiáridas, nos olvidamos a menudo que el reto del agua no depende tanto de la disponibilidad de recursos naturales como de las infraestructuras y los sistemas de gestión que existen en cada zona del planeta.


Latinoamérica, esa exuberancia que derrocha verdor, agua y energía en buena parte de su territorio, arrastra la vergüenza de que el 64% de su población tenga problemas de acceso al agua potable y al saneamiento, y de que 36 millones de personas carezcan de suministro en sus hogares.
Ni el Estado –débil para algunas cosas y excesivamente fuerte para otras-, ni las empresas –tan alejadas del riesgo como ciertas comunidades de los rentables centros urbanos– han sido capaces, durante décadas, de poner en marcha las infraestructuras y los sistemas de gestión necesarios para garantizar el acceso al agua potable y al saneamiento.


Para hacer frente a esta realidad, la gente, las personas, hombres y mujeres que habitan en las comunidades, se han puesto manos a la obra para gestionar mediante juntas comunitarias algo tan básico como el acceso al agua potable y al saneamiento. Con denominaciones distintas, formas de funcionamiento plurales y siempre atendiendo a la necesidad cotidiana, estas gentes llevan décadas demostrando que lo que hoy ya se reconoce como Derecho Humano necesita de la voluntad y el trabajo de la comunidad, es decir, de la gente trabajando en común, para que en algunas partes del planeta sea una realidad. A día de hoy, sólo en Latinoamérica, las comunidades atienden a 70 millones de personas y tendrían capacidad de llegar a 18 millones más. Manos a la obra han demostrado que esPosible.


Lo más importante, la puesta en marcha de la arquitectura social comunitaria, está en marcha gracias, entre otras, a la Iniciativa Paragua. Queda asumir el reto que supone su mantenimiento, el reconocimiento por parte de los gobiernos y la sostenibilidad económica, social y ambiental de todo el sistema.

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