Agricultura orgánica: la asignatura pendiente

Más de dos millones de productores cultivan 43,7 millones de hectáreas de tierra orgánica en todo el mundo; pero sólo representan un 1% de la agricultura a nivel mundial. La agricultura orgánica está aquí y ha venido para quedarse. Países como Bhutan y Dinamarca están dando grandes pasos para que el cien por cien de su agricultura sea orgánica y Centroamérica es, en estos momentos, un hervidero de productores y cooperativas que producen y comercializan esta agricultura ayudados, en muchos casos, por la experiencia de las ONG del área.

Foto Aileen Wong y Fernando Vindas

La agricultura orgánica, ecológica o biológica, es un sistema de producción que trata de utilizar al máximo los recursos de la finca, dándole énfasis a la fertilidad del suelo y la actividad biológica y al mismo tiempo, a minimizar el uso de los recursos no renovables y no utilizar fertilizantes y plaguicidas sintéticos para proteger el medio ambiente y la salud humana. Una agricultura que implica mucho más que no usar agroquímicos. En Centroamérica se está produciendo una gran variedad de productos agrícolas orgánicos para exportación.

Las normas para la agricultura orgánica son creadas principalmente por agencias certificadoras privadas, pero también muchos países han creado normas nacionales. En Centroamérica, el gobierno de Costa Rica ha establecido sus propias reglas, en Nicaragua el Ministerio de Fomento, Industria y Comercio (MIFIC), recoge casi una decena de empresas certificadoras orgánicas y otros países están en el proceso de crear y poner en práctica las suyas, con el fin de apoyar al sector de la agricultura orgánica. Europa, Estados Unidos y Japón tienen normas nacionales y si los productores desean exportar sus productos a estos mercados deben cumplir los requisitos de etiquetado orgánico de los países importadores.

En España el control y la certificación de la producción agraria ecológica es competencia de las Comunidades Autónomas y se lleva a cabo mayoritariamente por autoridades de control públicas, a través de Consejos o Comités de Agricultura Ecológica territoriales que son organismos dependientes de las correspondientes Consejerías o Departamentos de Agricultura, o directamente por Direcciones Generales adscritas a las mismas.

No obstante, las Comunidades Autónomas de Andalucía y Castilla-La Mancha, han autorizado organismos privados para la realización de estas funciones y, en el caso de Aragón, las autoridades competentes han designado una autoridad de control pública y han autorizado a su vez organismos de control privados.

La selección de la agencia certificadora es muy importante. La agencia que escoja el productor debe estar reconocida oficialmente y ser de confianza para el comprador en el país importador.

 

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