ENTREVISTA - Víctor Bayarri

Víctor Bayarri, director de la Associació Clúster Créixer para el desarrollo de la economía social del trabajo. Graduado en Dirección Económica y Financiera por ESADE y reconocido experto en el ámbito de la discapacidad y la dependencia.

 "Las organizaciones sociales no gozan de las exenciones de las grandes multinacionales"

Ya se está trabajando para disponer de un espacio de colaboración y generación de conocimiento entre entidades comprometidas con la sostenibilidad organizacional y el entorno global para conseguir extender en el conjunto del Tercer Sector una cultura de sostenibilidad mediante la identificación, testeo y aplicación de indicadores. Además, como la gran mayoría de organizaciones sociales son empresas, también desean manejar su impacto económico y romper el mito de ser entidades que sólo reclaman dinero, demostrando que fiscalmente las organizaciones del tercer sector contribuyen, sobremanera, en cuanto a fiscalidad se refiere, más que las grandes empresas.

- Cómo surgió su participación en la Red de Entidades del Tercer Sector?

Actualmente la Associació Clúster Créixer agrupa a varias organizaciones sociales y es una de las que también participan y se vinculan con esta Red. Aunque mis contactos con las personas que participan en la misma ya viene de colaboraciones previas.

Desde hace tiempo, el Tercer Sector, en su conjunto, estábamos barajando el tener unos indicadores de referencia. Otra cosa era sentarnos y conseguir un proyecto como el que tenemos, cuajar estos indicadores. No debemos olvidar que estamos hablando de un sector en el que las personas que estamos involucradas generamos numerosos contactos entre nosotros. Ya sea de forma directa o indirecta nos conocemos bastante. El Tercer Sector Social es muy amplío pero el curriculum de años y años de experiencia nos ha llevado a colaborar en algún que otro proyecto, algo que de por sí no es fácil. Al hablar del sector social, estamos refiriéndonos a unas organizaciones sociales que se recogen dentro de un mismo ramo de actividad; sin embargo nuestra temática luego es tan distinta que finalmente la integramos cientos de ramos. Una simple mirada nos muestra que hay desde organizaciones que tratan con personas, hasta nosotros mismos, que desde Creixer tenemos entre 50 y 60 líneas de diversa actividad. Lo mejor de todo es que hemos sabido encontrar elementos comunes en un sector heterogéneo para que puedan ser compartidos, este ha sido nuestro mejor reto.

- Podría sintetizarnos brevemente ¿qué es la Red para la Sostenibilidad de Organizaciones del Tercer Sector?

El punto tradicional de orientación de las organizaciones suele ser las personas. De una forma u otra nuestro norte siempre buscará que aquellas personas que tengan más dificultades, que estén desarraigadas, que sufran exclusión, discriminación, tengan respuestas de aquellos que les permitan vivir en plenitud de derechos con mayor calidad de vida. Pero sin embargo no teníamos la tradición, la cultura de contribuir a que el planeta sea un planeta viable y sostenible. Y ese es nuestro gran reto. Utilizar la fuerza que tiene la movilización social del Tercer Sector para estar en armonía con el planeta.

Visto desde fuera e incluso a nivel discursivo, parece que todos llevamos implícito todos los valores referidos a la conservación, pero si luego lo miramos a nivel práctico no necesariamente los tenemos. Examinando incluso nuestro lenguaje a veces hemos comprobado que es bastante pobre. Solemos utilizar el concepto sostenibilidad desde un triple balance para distribuir el compromiso económico, social y medioambiental. Pero no debemos hablar sólo de ello, como hemos dicho debemos también practicarlo, haciéndolo más complejo.

No existe ninguna duda que somos parte de la sostenibilidad, pero entendida desde una manera extensiva, a nivel global, y eso nos hace comprometernos con toda la dimensión social; pero no debemos olvidar que debemos adquirir el mismo nivel de compromiso con las otras dos patas que hemos mencionado. Con la parte económica el compromiso es grande y así lo demostramos cada vez más. Con la parte medioambiental, si somos precisos, todavía tenemos una asignatura pendiente, nos queda mucho por hacer, sobre todo desde la eficiencia en el consumo y hemos comprobado que se puede mejorar.

Lo mejor de todo es que hemos sabido encontrar elementos comunes en un sector heterogéneo para que puedan ser compartidos, este ha sido nuestro mejor reto.

- ¿Qué van aportar ustedes a la Red?

Como clúster aportamos una doble dimensión. Una en la que ya estamos trabajando hace tiempo es en la línea que comentaba antes. Dentro de la línea más comprometida con el medio ambiente su parte más eficiente y solidaria. Estamos trabajando también en temas de análisis de los consumos en varía líneas de trabajo.

La otra dimensión, fundamental para este sector, es la cooperación entre organizaciones diversas, en la que llevamos trabajando desde el año 2012, desde que nacimos y con una práctica bastante notable que nos hace destacar. Somos conscientes que estamos en un sector donde la colaboración siempre ha existido, sobre todo cuando hay que tomar una posición conjunta ante las Administraciones Públicas, o cuando hemos tenido que intercambiar algún conocimiento o técnica. Ahora nos encontramos con que tenemos que identificar un conjunto de indicadores, de elementos de valor que nos permitan ir creando una cultura compartida. A nivel práctico el proyecto tiene como principal elemento precisamente este. Ya no podemos limitarnos a tener elementos o un discurso cada vez más coherente, ahora tenemos que ser capaces de tener también un trabajo sistemático y comparable.

- En España este concepto es algo novedoso. ¿Considera que se implantará bien o habrá que trabajar mucho para desarrollarlo?

Esta claro que lo que está emergiendo es una manera de ver, de entender el funcionamiento económico y no solamente el social. Aquí nos encontramos con dos grandes polos. Por un lado tenemos a los que están sesudamente trabajando para mostrar el valor que tiene la actividad económica real, centrada en el bienestar o en el beneficio de las personas, siendo además respetuosa con el planeta. En el otro polo tenemos a la ciudadanía, como un frente fiscalizador que quiere ver cómo se emplea el gasto público, generando una conciencia ciudadana cada vez más fuerte. El gran reto pasa por hacer cosas que sean más sencillas que las técnicas que utilizamos.

Nosotros formamos parte de la economía social, es decir de todo lo que está orientado principalmente para generar una actividad beneficiosa a nivel social, bien por ser sociedades sin animo de lucro o bien por ser fundaciones de cajas de ahorro. Formamos parte del conjunto de la economía que tiene de partida una orientación hacia la generación de valor social; además somos la única parte de la economía que en plena crisis ha seguido creando ocupación, a pesar de sus muchas dificultades, porque estamos centrados en las personas y en su desarrollo.

La gran mayoría de organizaciones sociales también somos empresas, y como tal debemos manejar nuestro impacto económico. Pero si algún día hiciésemos un estudio comparativo, en cuanto a fiscalidad se refiere, para conocer quién paga más si las instituciones sociales o las multinacionales, nos encontraríamos con que a pesar de todos los buenos rangos normativos que en teoría se hacen para las instituciones sociales, estas organizaciones están contribuyendo mucho más que las multinacionales, al menos en España. Las grandes multinacionales tienen un retorno muy bajo al erario público. En cambio las organizaciones sociales no gozan de las exenciones de las grandes multinacionales.

- Podría destacarnos los indicadores, los grandes ejes que se deben cumplir.

Todavía estamos como aquel que dice en la cocina y  no tenemos una relación completa, por eso me parece prematuro hablar de indicadores completos. Los hay que están muy relacionados con alguna gestión de recursos, otros están más orientados hacia la sostenibilidad y también los hay más orientados a la línea de la cooperación.

La gestión de recursos y la sostenibilidad son los más clásicos y la economía colaborativa está emergiendo con fuerza. Debemos conseguir que todos sean lo más universales, beneficiosos y coherentes posibles. Vamos a ver como incorporamos los temas de la rentabilidad, sobre todo más la rentabilidad profunda que la aparente. Dejar a un lado la rentabilidad clásica, e incorporarla de una forma más humana. Ver y entender cuántos puestos de trabajo puede crear esa relación y qué beneficio está generando, a cuantas personas y de qué tipo.

Con la sostenibilidad pasaría lo mismo. Observando la buena utilización que se hacen de los recursos naturales y medioambientales se podrán compartir recursos para reducir consumos e impactos al medio ambiente. Pero quizás la clave de fondo es comprobar si somos capaces de identificar elementos fundamentales en la cooperación entre organizaciones.

- De momento son trece socios y desean ampliarlos, ¿Qué número de socios sería el ideal?

El objetivo de la iniciativa que ahora estamos desarrollando es llegar a 50 socios. Aunque seamos trece, varios de los trece tenemos otros socios y lo cubriríamos largamente. Pero nuestro objetivo va más allá que conseguir un número de socios. Nos gustaría que, con los indicadores que lleguemos a crear, disponer de una herramienta que fuese estándar, útil, valiosa y fácilmente aplicable a cualquier tipo de organización.

Lo ideal es que con el manejo de 10, 12 ó 15 indicadores, las organizaciones puedan compartir aprendizajes, puedan tener una autoevaluación adecuada de su compromiso y puedan conseguir mejoras en su organización. La clave está en que estos indicadores deben ser esenciales y básicos, pudiendo compartirlos sin demasiada dificultad en un multisector que es inmenso, pero con elementos nucleares que debemos saber sacar a relucir y en algún momento plantearlos.

Con el tercer sector social el ciudadano puede conocer la rentabilidad social de este sector con respecto al beneficio, la calidad de vida o los derechos de las personas. Pero nosotros consideramos que deberían hacerlo también de una manera más notoria las administraciones públicas y las grandes empresas que han entrado de lleno en la responsabilidad social (RS). Las Administraciones Públicas no funcionan precisamente con grandes niveles de análisis ni de evaluación de rendimientos, cumplen aspectos normativos y buscan seguridad jurídica; pero no sabemos nada del rendimiento y del impacto que generan. Vamos a decir que hacen una inversión y cumplen con toda la legislación y sin embargo funcionan al 10% de lo que habían dicho, ¿qué procedimiento han seguido?

Los indicadores serán útiles para el Tercer Sector Social; pero otra cuestión es observar cómo se practican. Consideramos que en la medida que haya coherencia y universalidad, las posibilidades de reivindicación hacia terceros podrán abrirse y diversificarse.

Al final lo que tenemos es un déficit de cultura ciudadana. En la vertiente política cada vez es más notorio pero en la vertiente de la economía la incultura que tenemos es muy elevada. La fuerza que tendría una ciudadanía colaborativa en el consumo, exigiendo determinadas condiciones de evaluación a cualquier producto o servicio, tanto público como privado, nos permitiría llegar a otro nivel.

Quizás ese es el gran reto, ser capaces juntos y colaborando de encontrar a nivel de innovación tres o cuatro indicadores que se puedan replicar, distribuir y que sean potentes, así daríamos un gran salto aunque los otros sean más de consumo interno.

L.G.

 

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