El Congost: la resurrección de un río

La recuperación ambiental y social del cauce que atraviesa Granollers se ha convertido en una referencia europea

Hace unos años, la concejal del Ayuntamiento de Granollers Anna María Palé sentenció: “En el río volverá a haber peces”. Sus interlocutores se la quedaron mirando, probablemente tratando de disimular una sonrisa escéptica. El río al que se refería se llama Congost y atraviesa el municipio catalán de norte a sur, a lo largo de casi siete kilómetros; cuando la edil pronunció estas palabras estaba considerado el más contaminado de España, un espacio degradado social y ambientalmente. Por aquella misma época, si alguien le hubiera preguntado a Toni García, propietario de una tienda de deportes de Granollers y aficionado al running, que por qué no se iba a correr por su ribera, le habría contestado que si es que estaba loco. “Era un vertedero; la gente, las fábricas, todo el mundo tiraba en él sus residuos”, recuerda. Pues bien, hoy en el Congost hay peces (ocho especies distintas, para ser exactos) y Toni ha movido ya a más de 1.000 runners en los márgenes de su cauce, en quedadas y actividades de promoción deportiva varias.

¿Cómo se ha obrado el milagro? Es que no ha sido un milagro, viene a decir Albert Camps, teniente de alcalde y concejal de Medio Ambiente y Espacios Verdes, de Obras y Proyectos y de Programación del Ayuntamiento de Granollers. Sino una suma de esfuerzos concatenados en un proceso que ha tardado décadas en dar sus frutos. “A principios de los ochenta se empieza a hablar de la recuperación del río”, hace un poco de historia. En 1988 nace el Consorcio para la Defensa de la Cuenca del río Besós, a la que pertenece el Congost. Desde los noventa, los municipios de la cuenca han ido incorporando redes de saneamiento y depuradoras. Lo que era “una cloaca a cielo abierto”, como la describe Camps, comienza a mejorar. A partir de 2001, Granollers clausura su vertedero de residuos, planta el bosque de Can Cabanyes, con su laguna, y abre un centro de educación ambiental.

El último PGOU de la ciudad se elaboró de manera participativa, según resalta el teniente de alcalde. “Has de compartir con los ciudadanos el modelo de ciudad”, sostiene. El Congost se encontraba entre las prioridades de los vecinos, que tenían incluso la percepción de que su degradación era mayor de lo que decían los análisis y los estudios objetivos. Es en ese momento cuando le toca al urbanismo intervenir, con itinerarios, aceras anchas, un paseo, una pasarela para peatones. “La idea es que fuera más fácil llegar al entorno fluvial”. Acercar el río a su ciudadanía, o al revés, como quiera expresarse. “Ponerlo en valor social”, que es una expresión que Camps repite mucho.

Al principio se acercaba poca gente a sus márgenes, quizás porque seguía primando esa imagen de degradación, inercia de tantos años de no tener un río sino un vertedero corriendo por entre sus viviendas. Poco a poco, los vecinos lo han ido haciendo suyo, se lo han ido apropiando, de manera que “este espacio público ha ido superando todas las expectativas”, proclaman desde el Ayuntamiento con una nota de orgullo. Personas corriendo, paseando, vecinos voluntarios para tomar muestras de agua y promover la educación ambiental en sus barrios. En este caso ha funcionado aquello de que lo que se conoce se valora, porque ahora es raro que alguien tire basura al río. El respeto ha crecido. La fauna, también. El Congost forma parte de la Red Natura 2000 por sus valores ecológicos. Aves, anfibios, reptiles, peces, por supuesto. Los peces que vaticinó Anna María Palé nadan a sus anchas en unas aguas más limpias.

Proyecto europeo SUD’EAU 2

El Congost forma parte de SUD’EAU 2, un proyecto europeo comprometido con la implantación de la Directiva Marco del Agua de la UE en el ámbito local y regional. Su misión es la puesta en marcha de iniciativas de gestión sostenible y participativa del agua y los ríos, y de identificación y difusión de buenas prácticas en la gestión integral del agua y los ríos. La iniciativa de Granollers es una de las experiencias de referencia de SUD’EAU 2.

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