EDITORIAL Cuando el río suena...

Demasiadas décadas del viejo paradigma de dominación: demasiada extracción de agua de nuestros ríos, demasiado sufrimiento humano, demasiados ríos abatidos por una mala gestión, demasiadas infraestructuras que colapsan las aguas, anegan las tierras, expulsan a la gente y arruinan el río. Y por supuesto, demasiados conflictos, demasiadas peleas, demasiada gente arruinada que ha marchado y otros que no ven sus demandas colmadas... Demasiadas cosas han hecho sonar la alarma en los ríos de todo el mundo.

Nadie duda ya que ese viejo paradigma ha llegado a su fin y es preciso construir otro basado en la convivencia que entienda el río como un ecosistema en su conjunto, desde una perspectiva holística, consciente de lo que nos aporta a los humanos y lo que los humanos podemos aportarle.

Comprensión holística, por lo tanto, pero desde una premisa: la participación y la innovación social. Porque esta nueva visión no podrá jamás desarrollarse si no es desde el convencimiento profundo de que es necesario poner en primera fila a los protagonistas de este cambio: tú, yo, los habitantes, los agricultores, ganaderos, industriales, autoridades públicas, empresas privadas, escuelas.... ¿quién no es un auténtico interesado en la buena gestión del agua y de los ríos? La relación de actores implicados se ha ampliado hasta llegar a reconocer la evidencia de que todas  y todos somos parte de este nuevo paradigma y tenemos el derecho y el deber de participar de su buena gestión. ¿Cómo? Mediante experiencias de innovación social que ya se están aplicando  por todo el planeta.

Con este número veraniego hemos querido acercarnos al río, como muchos de vosotros haréis estos días, no sólo para remojarnos, jugar, y disfrutar con los nuestros; sino también para contar que la innovación social se ha puesto ya al servicio de nuevas fórmulas en la gestión del agua. Ejemplos no faltan. Aquí traemos algunos, para que refresquen las viejas políticas con aires nuevos.

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