Entrevista a Nelton Miguel Friedrich, director de coordinación y medio ambiente de Itaipú

“La calidad del agua nos afecta a todos, y todos hemos de implicarnos en su gestión”
Río Grande del Sur, Brasil, 1947.

El mismo joven abogado que en 1974 protestaba y acampaba junto a los desplazados por Itaipú, y trataba de mejorar las míseras indemnizaciones concedidas por el régimen militar brasileño, figura actualmente como director de coordinación y medio ambiente de la central hidroeléctrica. ¿Ha dado un giro de 180 grados la persona o más bien ha sido la represa la que ha cambiado su manera de hacer las cosas? Se trata de lo segundo. Nelton Miguel Friedrich (Río Grande del Sur, 1947)  pertenece a una hornada de directivos con ideas nuevas que empezó a ocupar puestos de responsabilidad con la llegada de Lula da Silva al poder en Brasil. Su equipo arrancó el programa Cultivando Água Boa (Cultivando Agua Buena), que busca la armonía social y ambiental, el diálogo, la participación de las comunidades de la cuenca del Paraná, donde Itaipú desarrolla su actividad. Hoy recorre el mundo explicando que su modelo de empresa ciudadana es posible, y replicable en otras partes del planeta.

Puede decirse que 2003 fue el punto de inflexión, el año a partir del cual Itaipú comenzó a ser una empresa realmente social y ciudadana.

Antes se habían desarrollado otras acciones, pero no eran estructurales. El gran cambio comenzó con los propios cambios que se produjeron en Brasil, con esa voluntad de hacer cosas más sociales y medioambientales. Lula reunió en un despacho a los directores de las empresas públicas y les dijo: “Han de ser excelentes gestores, pero no han de olvidarse de esto...”. Entonces se fue a la ventana, descorrió la cortina y prosiguió: “A 1.000 metros tenemos a padres desempleados, madres inquietas, hijos fuera de la escuela, hijas prostituyéndose... No es solo negocio, no es solo que sea productivo. Hemos de tener una mirada más de integración, de justicia”.

¿Por qué es importante para una central hidroeléctrica que el Paraná lleve agua buena?

La cuenca se nutre en un 65% con agua del embalse; su calidad nos afecta a todos. A los pequeños productores, a los granjeros, a los pescadores, también a la producción energética. Y tenemos que gestionarla entre todos los que estamos implicados. En América Latina hay embalses muy afectados por la eutrofización; muchos con un 30% o un 40% menos de vida que hace unos años.

Con toda la historia negra que arrastra Itaipú, la imposición de las obras, los desplazados... ¿No se podría interpretar Cultivando Água Boa como una manera de resarcir todo el daño hecho?

Huimos de ese mensaje. No es por culpa del pasado que hacemos esto. ¿Una especie de compensación más de tres décadas después? Gran parte de los afectados ni siquiera estaban ya en la cuenca. No tiene sentido estar continuamente mirando por el retrovisor. Lo que dijimos fue: vamos a aprovechar la oportunidad para hacer una cosa diferente. No se trata solo de mitigar el impacto; si una nueva obra de infraestructura contempla iniciativas de acción socio-ambiental antes, durante y después, jugará un papel más activo y se convertirá en un actor más de su entorno.

Para los que ven solo el aspecto monetario del asunto, ¿no es menos rentable Itaipú con esta filosofía?

Nooooo. El respeto que nos hemos ganado, la credibilidad, la reputación... Son intangibles que no tienen precio. Contamos con un 96% de reconocimiento en las encuestas.

Posicionamientos éticos al margen, al final, una empresa reputada y bien imbricada en su entorno tiene más posibilidades de sobrevivir en un escenario adverso, ¿no es eso?

Ninguna empresa podrá sobrevivir si no tiene responsabilidad socio-ambiental y no es un ente involucrado en la vida de la región. No va a florecer, sencillamente. Estamos ante la mayor crisis socio-ambiental de la historia de la humanidad, y es estructural. La Madre Tierra no necesita a los humanos. Si la vida del planeta fuera de una hora, los humanos llevaríamos en escena nueve segundos. La empresa que no cambie no tiene futuro.

“No es solo negocio, no es solo que sea productivo. Hemos de tener una mirada más de integración, de justicia”.

¿Así de tajante?

Sí. Y no se trata de algo puntual, de meter dinero para tal o cual cosa, para acallar la conciencia, o de tomarlo como una cosa de marketing. ¡Si los consumidores desconfían del marketing permanentemente! Es involucrarse para decidir cosas, y entre todos hacer posibles cambios estructurales.

Nelton es de una vehemencia calmada, con perdón del oxímoron. Habla, pausado, en un más que correcto castellano que se mueve al ritmo de su acento brasileño. Participación, innovación social en la gestión del agua, comunidad. Mientras, no para de hacer esquemas en un folio en blanco, sin duda para ayudarse a ordenar las ideas.

 


Su programa fomenta la cultura del agua tierra adentro.

El 60% del suministro se utiliza para un uso no noble, es un desperdicio de agua tratada. Participamos en una acción para recuperar el agua de lluvia mediante cisternas en las escuelas, con la condición de que aquello tuviera un objetivo eco-pedagógico, que concienciara y ayudara a formar a ciudadanos globales y responsables. Y además tuvo un efecto multiplicador porque los productores de cerdos y vacas vieron las cisternas, y decidieron instalarlas en sus granjas. Itaipú no las pagó, fue la asociación comercial y la industria agropecuaria; nosotros cooperamos con apoyo técnico para construirlas.

"Ninguna empresa podrá sobrevivir si no tiene responsabilidad socio-ambiental". 

Repite usted que el cambio no es cuestión de dinero.

El problema no es la plata, es necesaria, pero no mucha. Lo fundamental es la comprensión y visión sistémica, holística, de la situación; una nueva gobernanza; la voluntad política de hacerlo; y comprender los nexos, las conexiones.

¿Hasta qué punto habría sido posible un programa como Cultivando Agua Buena si Itaipú hubiera sido una empresa privada?

Hubiera supuesto más dificultades. Las empresas quieren ganancias, y lucro, y a corto plazo.... Pero eso también está cambiando. Mire, en Wall Street, las acciones de las empresas con mayor responsabilidad socio-ambiental tienen un valor más alto. Algunas dicen, yo es que tengo accionistas que solo miran la ganancia. Y eso ya no es más posible. La gran ganancia de hoy puede ser el gran desastre de mañana. Que se lo pregunten a BP, con el vertido en el Golfo de México.

Oyéndolo hablar, se diría que es usted cualquier cosa menos directivo de una central hidroeléctrica. ¿Le costó trabajo que el discurso calara?

Todos los cambios generan resistencias, algunas silenciosas y otras más ruidosas.

¿Cuáles fueron?

La primera, la de los trabajadores, pero solamente corazones movidos y conmovidos pueden mover y conmover a otros. La segunda, la propia estructura interna, absolutamente piramidal y totalmente fragmentada, en la que unos departamentos no hablaban con otros; hubo que romper esas divisiones. La tercera, ganarnos la confianza de las comunidades, de las municipalidades. La cuarta, vencer el cortoplacismo, y el electoralismo.

¿Era necesario construir Itaipú?

En la época de la construcción no había tanta necesidad de consumo, fue una obra faraónica del régimen. Pero he de reconocer que, hoy por hoy, si Brasil no tuviera Itaipú necesitaría 578.000 barriles de petróleo al día. Se trata de una energía limpia, ¿o qué hacemos?, ¿colocamos termoeléctrica, o nuclear? Sí, en la época de su construcción no era tan necesaria pero hoy es imprescindible.

Solo que habría estado bien que hubiera nacido con un programa como Cultivando Agua Buena, ¿no?

Sí. Antes, durante y después. Pero también es verdad que Itaipú, por lo menos, está sirviendo para decir que es importante tomar este tipo de acción diferente. Que es posible.

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